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Aída ilumina las noches de los domingos en Telecinco con su humor descarado, gamberro y a la vez
inteligente. El primer spin-off de una serie española (Siete vidas),
Aída incluye al primer adolescente claramente gay de la televisión en España, así como un
tratamiento de la homosexualidad con total naturalidad en un medio tan histriónico como conservador como
el mundo televisivo.
Betty es desde luego la mejor adaptación de la serie
original, con el mito de chica-fea-se-convierte-en-cisne-y-se-liga-al-guapo-de-turno. Su humor fresco,
la crueldad a la que es sometida la protagonista principal, su claro enfoque gay-friendly (con la
diva Vanessa Williams y su ayudante gay o el papel de transexual de Rebecca Romijn), la convierten en
una de las mejores series de Cuatro.
Cinco hermanos es quizá la serie
más gay de la televisión en España tras la finalización de
Queer as folk en Cuatro. La familia Walker,
responsable de los viñedos Ojay, es testigo de la gran historia de amor entre Kevin y Scotty y
uno de los matrimonios gays más esperados de la gran pantalla. La matriarca Sally Field es
desde luego la madre que todo gay querría tener.
La componente hormonal y estudiantil la pone Física o Química,
de Antena 3 TV. Compuesta por un gran reparto de calidad diversa, destacamos el papel de Fer (Javier Calvo), el chico gay del
instituto. Por primera vez hemos asistido a la evolución de un personaje gay adolescente no estereotipado,
alejándonos del mero personaje episódico y anecdótico hasta convertirse en uno más de la pandilla con derecho
a ligues.
El toque lésbico lo pone, un año más, la veterana serie L, de
Canal+, el mejor retrato de la sociedad lésbica bien de Estados Unidos. Equivalente femenino de
Queer as folk, todavía no ha
conseguido rival ni sustituta en el panorama televisivo actual. Rechazad imitaciones o cutreseries de bata blanca
que no le llegan a la suela del zapato.
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