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El rumano Tudor Giurgiu, responsable de Love sick,
sólo ha dirigido cuatro películas hasta la fecha, aunque bien sabe lo que es trabajar en el mundo del cine.
Desde los 90, y en especial en la última década, ha trabajado no sólo como director, sino también
como productor, guionista, responsable de cásting, dirección artística, etc. Desde luego todo un chico-para-todo
que consigue así su primera nominación en estos premios.
El mexicano Julián Hernández firma la cinta El cielo dividido,
que ganó el premio del jurado en el Festival de Cine LGTB de Turín, aunque ya sabe lo que es ganar
galardones: conquistó al jurado de la sección gay del Festival de Berlín con "Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor" (2003)
y "Rabioso sol, rabioso cielo" (2008). Uno de los directores y guionistas mexicanos más prometedores de los últimos
años, Hernández ha filmado también diversos cortos y es especialista en fotografía documental.
El director catalán Ventura Pons
es un habitual de los Premios Gayo, pues ésta es su tercera nominación, tras Barcelona (un mapa) (2007)
y Manjar de amor (2001).
No hay otro director en el panorama audiovisual español tan comprometido con su público LGTB como Pons, con
la excepción claro está de Almodóvar. Quizá a la tercera vaya la vencida.
Gus Van Sant ya estuvo nominado por
la sutil Elephant y esta vez ha vuelto
a por todas. No pudo llevarse el Oscar al mejor director, aunque haber sido nominado con una película
tan gay como Mi nombre es Harvey Milk tiene todo el mérito en un Hollywood tan puritano como casquivano.
El director aragonés Nacho G. Velilla recogió el premio del público a la mejor película en el
Festival de Cine Español de Málaga por Fuera de carta.
Velilla ha sido también director, guionista y productor de diversos episodios de series de éxito como
Siete vidas o
Aída, entre otras.
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